Antecedentes y patrón delictivo de Richard Scatchard
En 1986, Richard Scatchard, oriundo de Escocia, fue encarcelado por primera vez después de drogar e intentar secuestrar a una mujer que conocía, marcando el inicio de un patrón delictivo que se repetiría durante décadas. Tras cumplir su condena, en 1997 entabló una amistad aparente con Krystyna, entonces de 70 años, con quien solía pasear a su perro y compartir comidas; sin embargo, tras ganar su confianza la invitó a su domicilio y le sirvió un vino al que había añadido clandestinamente un potente sedante. Cuando Krystyna perdió el conocimiento, se despertó desnuda y, según su testimonio, vivió episodios de terror al pensar que abrir los ojos podría significar su muerte. El silencio inicial, alimentado por la vergüenza y la negación, se rompió cuando Scatchard comenzó a acosarla y hostigarla, llevándola a denunciar ante la policía que creía ser drogada. En el año 2000, el Tribunal de la Corona de Warrington le impuso cuatro cadenas perpetuas por los delitos contra Krystyna y otras dos mujeres, tras comprobar que había grabado sus agresiones. A pesar de la gravedad de los hechos, la Junta de Libertad Condicional aprobó su liberación en 2013 bajo diez condiciones estrictas, entre ellas declarar cualquier relación sentimentaly evitar contacto con sus víctimas previas, una decisión que, según expertos y un exdetective que trabajó en el caso, ignoró las claras señales de peligro continuo.
La relación con Kelly Faiers, el asesinato y la fuga
Tras su liberación, Scatchard se trasladó en 2020 a Minehead, Somerset, y en 2022 conoció a Kelly Faiers a través de una aplicación de citas, presentándose falsamente como Richard Dunlop y ocultando su verdadero historial mediante el uso de un segundo teléfono móvil. Incumpliendo las condiciones de su libertad condicional, no declaró la relación y continuó su conducta engañosa, culminando en una noche en la que, después de que Faiers hubiera consumido alcohol, le administró una dosis excesiva de pastillas para dormir, provocando una sobredosis que le causó la muerte. El cuerpo de Kelly fue hallado en su domicilio y, inicialmente, la causa del deceso permaneció desconocida hasta que la investigación policial, al rastrear su historial en línea, descubrió el verdadero apellido del agresor y su extenso prontuario criminal. La familia de Faiers expresó su impotencia para hacer el duelo, señalando que el Servicio de Libertad Condicional británico «no cumplió» con su deber de vigilancia, mientras que el hijo de la víctima, Mike Faiers, declaró que «él siempre iba a hacerle eso a alguien; desafortunadamente, tuvo que ser mi mamá». La investigación judicial concluida en julio de 2023 determinó que la muerte se debió a la ingesta de demasiadas pastillas para dormir tras el consumo de alcohol, y el forense añadió que, dadas las circunstancias, era difícil atribuir una acción preventiva adicional a la policía o a los funcionarios de libertad condicional, ya que desconocían la existencia de Scatchard en la zona.
Repercusiones sociales, respuesta institucional y desafíos futuros
El caso ha resurgido públicamente gracias a la decisión de Krystyna de renunciar al anonimato y relatar, por primera vez, el abuso que sufrió, describiendo cómo pasó «de tener una vida segura y feliz a no tener vida alguna», perdiendo amigos, empleo y enfrentando incluso un periodo de sinhogareo por el estigma y el trauma. Su testimonio ha sido respaldado por Nicole Jacobs, comisionada contra la violencia doméstica de Inglaterra y Gales, quien advirtió que el abuso sexual facilitado por drogas ha permanecido «oculto a plena vista durante muchos años» y exige una respuesta urgente. La Agencia Nacional contra el Crimen británica ha señalado una «necesidad urgente» de enfrentar lo que considera un problema internacional en aumento: hombres que drogan y violan a mujeres, a veces grabando y difundiendo las agresiones en línea. Expertos, incluida una exdetective que prefirió el anonimato, sostienen que Scatchard nunca debió haber sido liberado, pues su comportamiento reincidente y su método invariable demuestran una peligrosidad latente. En respuesta, el Ministerio de Justicia ha anunciado un aumento de la financiación para los servicios de libertad condicional y comunitarios, prometiendo una supervisión más cercana a los delincuentes de alto riesgo, mientras la Policía de Avon y Somerset se disculpó con la familia de Faiers por las decisiones tomadas durante la investigación. La Junta de Libertad Condicional declaró que, aunque los casos de reincidencia grave representan una proporción mínima, «un solo caso ya es demasiado» y se compromete a aprender lecciones para prevenir nuevas tragedias, abriendo un debate sobre la eficacia de los sistemas de monitorización y la necesidad de reformas estructurales para proteger a potenciales víctimas.













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